jueves, 16 de abril de 2009
viernes, 4 de julio de 2008
¿El cambio tecnológico es siempre positivo?
La economía Wiki colaborativa anunciada por el gurú Don Tapscott se abre camino velozmente. Pero aún existen fuertes resistencias culturales. Hugo Pardo, Visiting Professor de Stanford, nos ofrece un panorama del ajuste entre cambio tecnológico y necesidades de las personas en la nueva economía...
Por Hugo Pardo Kuklinski (autor de digitalismo.com)
Vamos a recorrer juntos algunas nociones de moda en la integración universidad-empresa de la cultura de elite académica americana, en este caso en la intersección entre Stanford University y Silicon Valley.
En la sociedad de la información, los conceptos innovadores fluyen en una acelerada Ley de Moore semántica donde las nuevas prácticas empresariales se hacen best seller y se enseñan, reproducen y copian alrededor del mundo, con éxito desigual.
Repasemos dos ideas muy actuales e interrelacionadas: "transparencia radical" y "economía wiki". El concepto de transparencia radical está muy bien explicado en el número de abril de 2007 de Wired, con el artículo The See-Through CEO donde se analiza la tendencia de ciertas empresas y el éxito que esa estrategia propicia en el posicionamiento del prestigio y la reputación.
Siempre se trata de estrategias en línea y tienen a la Web 2.0 como sustento vital. Una de las ideas centrales del artículo es que las empresas deben abrir las vías de comunicación (siempre en fase beta) a sus usuarios y tomar al secreto como un mal menor (a veces necesario) pero no como una norma gerencial. En ese modelo de transparencia, los usuarios se vuelven socios y la empresa gana en confianza y credibilidad.
La "economía wiki" gira alrededor de Wikinomics, el éxito editorial de Don Tapscott y Anthony Williams, traducido y publicado en castellano por Paidós en mayo pasado.
Carlos Scolari señalaba hace días en un post en digitalismo.com que "El libro dibuja un territorio demarcado por dos coordenadas: producción colaborativa y estrategias empresariales. (...) Los autores resumen los principios de la wikinomics en cuatro puntos: apertura (being open), colaboración entre pares, compartir (sharing) y actuar globalmente (acting globally)."
Sin embargo, a pesar de esa lógica colaborativa hacia la innovación que se pregona desde la alianza universidad-empresa, las cosas no son tan sencillas. La complejidad de las organizaciones dificulta la implementación de políticas innovadoras basadas en la transparencia y la colaboración. Así es que, cuando las innovaciones tecnológicas no llegan a la sociedad en forma igualitaria y ni siquiera son aceptadas por sus propios diseñadores, se trata de comprender que no todas las innovaciones son necesarias ni intrínsecamente mejores a los modelos de desarrollo existentes.
Un ejemplo claro es la obsolescencia planificada a las que nos tienen acostumbrados las empresas de software. En esa línea se expresa Rosalind Williams en su libro Cultura y cambio tecnológico: el MIT (Alianza. Madrid. 2004. Primera edición en inglés en 2002). Lo novedoso del libro es que Williams reflexiona sobre una reingeniería de procesos que se propuso la dirección del Massachussets Institute of Technology (MIT) a finales de los '90, con el objeto de reducir costos globales y mejorar el funcionamiento de la institución.
Cualquiera puede pensar que todos los actores del prestigioso instituto de investigación y docencia comparten una gestión del cambio, promovida casi instintivamente desde su discurso y desde sus proyectos innovadores. Pero no.
Como en la mayoría de instituciones complejas, también en el MIT hubo una profunda resistencia a las innovaciones tecnológicas basada en la resistencia cultural de los propios trabajadores (profesores inclusive). En pos de una ¿inevitable? gestión del cambio, los adeptos de la reingeniería proponían introducir una nueva cultura administrativa.
Sin embargo, no atendieron las resistencias al interior de la organización. En muchos casos, más que aceptarlas sin problemas, las instituciones padecen las innovaciones. En parte, porque a nadie le resulta fácil comerse a sí mismo, transformarse, modificar su pequeño teatro de operaciones, salir del confort y enfrentarse al riesgo; y en parte porque no todas las innovaciones son necesarias ni representan un cambio para mejor.
Veamos dos citas centrales en el discurso de la autora: "No podemos seguir produciendo innovaciones sin prestar atención a nuestra capacidad de convivencia con los cambios que producimos. Esto no significa dejar de innovar, sino redirigir esta innovación hacia el principal reto de nuestros tiempos: organizar un mundo tecnológico en el que podamos vivir" (Williams, 2004: 23)
"Es fácil desenmascarar la retórica de la innovación y el cambio y mostrar que es una cínica herramienta de gestión que justifica cualquier tipo de trastorno causado a las personas como los inevitables inconvenientes de un bien mayor. (...) El agente del cambio y el resistente a menudo son la misma persona." (Williams, 2004: 31)
De cada innovación por surgir se desprende una crisis. Los recursos humanos sienten peligrar sus puestos de trabajo. La ideología del cambio tecnológico no es, a priori, la solución a todos los problemas. A veces, la psicología institucional puede resultar más productiva, teniendo en cuenta que las viejas innovaciones muchas veces se transforman con el tiempo en estructuras burocráticas, y entonces se trata de volver a empezar.
Aunque la promesa de la gestión del cambio es facilitar el trabajo, éste se transforma en nuevas tareas y nuevas limitaciones. El cuestionamiento es sutil. No se refiere a instituciones con parámetros de lápiz y papel del siglo XIX, donde todo está por reformar sino que propone el pensamiento crítico hacia los discursos y productos que propongan la gestión del cambio basado exclusivamente en nuevas herramientas de software.
En definitiva, Williams propone ajustar el ritmo del cambio tecnológico a las necesidades de las personas, sin prepotencias. Los seres humanos somos analógicos, y poseemos resistencias al cambio, miedos, dudas, y necesitamos de un aprendizaje lento aunque sostenido.
Hugo Pardo Kuklinski (www.digitalismo.com)
Experto e investigador en desarrollo de aplicaciones web institucionales. Doctor en Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor Titular de la Universitat de Vic, en Barcelona.
Los conceptos de transparencia radical, economía wiki, obsolescencia planificada y gestión del cambio serán trabajados a fondo por este autor y otros especialistas en el Máster Oficial de Comunicación Digital interactiva que organiza el Grupo de Investigación de Interacciones Digitales de la Universitat de Vic (Cataluña, España), a partir de noviembre próximo.
Por Hugo Pardo Kuklinski (autor de digitalismo.com)
Vamos a recorrer juntos algunas nociones de moda en la integración universidad-empresa de la cultura de elite académica americana, en este caso en la intersección entre Stanford University y Silicon Valley.
En la sociedad de la información, los conceptos innovadores fluyen en una acelerada Ley de Moore semántica donde las nuevas prácticas empresariales se hacen best seller y se enseñan, reproducen y copian alrededor del mundo, con éxito desigual.
Repasemos dos ideas muy actuales e interrelacionadas: "transparencia radical" y "economía wiki". El concepto de transparencia radical está muy bien explicado en el número de abril de 2007 de Wired, con el artículo The See-Through CEO donde se analiza la tendencia de ciertas empresas y el éxito que esa estrategia propicia en el posicionamiento del prestigio y la reputación.
Siempre se trata de estrategias en línea y tienen a la Web 2.0 como sustento vital. Una de las ideas centrales del artículo es que las empresas deben abrir las vías de comunicación (siempre en fase beta) a sus usuarios y tomar al secreto como un mal menor (a veces necesario) pero no como una norma gerencial. En ese modelo de transparencia, los usuarios se vuelven socios y la empresa gana en confianza y credibilidad.
La "economía wiki" gira alrededor de Wikinomics, el éxito editorial de Don Tapscott y Anthony Williams, traducido y publicado en castellano por Paidós en mayo pasado.
Carlos Scolari señalaba hace días en un post en digitalismo.com que "El libro dibuja un territorio demarcado por dos coordenadas: producción colaborativa y estrategias empresariales. (...) Los autores resumen los principios de la wikinomics en cuatro puntos: apertura (being open), colaboración entre pares, compartir (sharing) y actuar globalmente (acting globally)."
Sin embargo, a pesar de esa lógica colaborativa hacia la innovación que se pregona desde la alianza universidad-empresa, las cosas no son tan sencillas. La complejidad de las organizaciones dificulta la implementación de políticas innovadoras basadas en la transparencia y la colaboración. Así es que, cuando las innovaciones tecnológicas no llegan a la sociedad en forma igualitaria y ni siquiera son aceptadas por sus propios diseñadores, se trata de comprender que no todas las innovaciones son necesarias ni intrínsecamente mejores a los modelos de desarrollo existentes.
Un ejemplo claro es la obsolescencia planificada a las que nos tienen acostumbrados las empresas de software. En esa línea se expresa Rosalind Williams en su libro Cultura y cambio tecnológico: el MIT (Alianza. Madrid. 2004. Primera edición en inglés en 2002). Lo novedoso del libro es que Williams reflexiona sobre una reingeniería de procesos que se propuso la dirección del Massachussets Institute of Technology (MIT) a finales de los '90, con el objeto de reducir costos globales y mejorar el funcionamiento de la institución.
Cualquiera puede pensar que todos los actores del prestigioso instituto de investigación y docencia comparten una gestión del cambio, promovida casi instintivamente desde su discurso y desde sus proyectos innovadores. Pero no.
Como en la mayoría de instituciones complejas, también en el MIT hubo una profunda resistencia a las innovaciones tecnológicas basada en la resistencia cultural de los propios trabajadores (profesores inclusive). En pos de una ¿inevitable? gestión del cambio, los adeptos de la reingeniería proponían introducir una nueva cultura administrativa.
Sin embargo, no atendieron las resistencias al interior de la organización. En muchos casos, más que aceptarlas sin problemas, las instituciones padecen las innovaciones. En parte, porque a nadie le resulta fácil comerse a sí mismo, transformarse, modificar su pequeño teatro de operaciones, salir del confort y enfrentarse al riesgo; y en parte porque no todas las innovaciones son necesarias ni representan un cambio para mejor.
Veamos dos citas centrales en el discurso de la autora: "No podemos seguir produciendo innovaciones sin prestar atención a nuestra capacidad de convivencia con los cambios que producimos. Esto no significa dejar de innovar, sino redirigir esta innovación hacia el principal reto de nuestros tiempos: organizar un mundo tecnológico en el que podamos vivir" (Williams, 2004: 23)
"Es fácil desenmascarar la retórica de la innovación y el cambio y mostrar que es una cínica herramienta de gestión que justifica cualquier tipo de trastorno causado a las personas como los inevitables inconvenientes de un bien mayor. (...) El agente del cambio y el resistente a menudo son la misma persona." (Williams, 2004: 31)
De cada innovación por surgir se desprende una crisis. Los recursos humanos sienten peligrar sus puestos de trabajo. La ideología del cambio tecnológico no es, a priori, la solución a todos los problemas. A veces, la psicología institucional puede resultar más productiva, teniendo en cuenta que las viejas innovaciones muchas veces se transforman con el tiempo en estructuras burocráticas, y entonces se trata de volver a empezar.
Aunque la promesa de la gestión del cambio es facilitar el trabajo, éste se transforma en nuevas tareas y nuevas limitaciones. El cuestionamiento es sutil. No se refiere a instituciones con parámetros de lápiz y papel del siglo XIX, donde todo está por reformar sino que propone el pensamiento crítico hacia los discursos y productos que propongan la gestión del cambio basado exclusivamente en nuevas herramientas de software.
En definitiva, Williams propone ajustar el ritmo del cambio tecnológico a las necesidades de las personas, sin prepotencias. Los seres humanos somos analógicos, y poseemos resistencias al cambio, miedos, dudas, y necesitamos de un aprendizaje lento aunque sostenido.
Hugo Pardo Kuklinski (www.digitalismo.com)
Experto e investigador en desarrollo de aplicaciones web institucionales. Doctor en Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor Titular de la Universitat de Vic, en Barcelona.
Los conceptos de transparencia radical, economía wiki, obsolescencia planificada y gestión del cambio serán trabajados a fondo por este autor y otros especialistas en el Máster Oficial de Comunicación Digital interactiva que organiza el Grupo de Investigación de Interacciones Digitales de la Universitat de Vic (Cataluña, España), a partir de noviembre próximo.
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